Programa 107: #Estallido ¿A quién sirve mi discurso?

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Nos pareció pertinente volver a traer a la pizarra la pregunta con la que ya habíamos titulado el programa dedicado a charlar con Ernesto Castro: ¿a quién sirve mi discurso?, una hermosa pregunta pues acoge un doble significado que motivaría a nuestras [personas] invitadas. Que el verbo servir en esta pregunta lo mismo podamos interpretarlo como utilidad que como servidumbre es algo sobre lo que mereció la pena reflexionar en esta charla pues no son significados independientes, ya que el orden se ha apoderado de lo útil; la dominación lo hace sobre el trabajo; la subordinación a veces no la vemos pero siempre está, y función de la literatura debería ser hacérnoslo notar.

El horno estaba servido, que es lo que dicen los panaderos cuando ya está lo bastante caliente como para introducir la masa.

En la introducción arrojé otras preguntas alternativas a la del título: ¿quién compra mi discurso?, ¿quién gana con mi discurso?, ¿a qué se opone mi discurso?, ¿quién domina o quién maneja mi discurso?, ¿cuál es la relación del poder con mi discurso? El personaje oculto en todas esas preguntas es siempre el mismo: el mercado.

Teníamos tres invitados en la mesa y más de diez personas en las sillas. Los de la mesa, que son los que escucharéis durante la primera hora, son Jaime Rodríguez Z., Marta Sanz y Constantino Bértolo. Como el personaje oculto de todo discurso es el mercado, leí una presentación que, en términos mercantiles desvelaba alguna relaciones que podíamos establecer entre ellos y el capital social de las empresas a las que aportan su fuerza de trabajo.

Por traer al texto algún ejemplo: Marta Sanz ha publicado su última novela, El frío, en Caballo de Troya, que es el sello editorial que dirige Constantino Bértolo para la multinacional Random House Mondadori. No sabemos (no lo hemos preguntado) cuánto ha ganado Marta, o cuánto puede ganar en el futuro, por la publicación de esa novela. Pero sabemos que se puede comprar en las librerías por 12,90 euros y que el capital social de RHM es de 6.825.000 euros. Marta ha escrito, sin remuneración, críticas de libros para la revista Quimera, cuyo director es Jaime Rodríguez Z. En el último número de la revista hay un dossier sobre Industrias Culturales, coordinado por Ernesto Castro, quien también participa en este programa. Uno de los artículos, escrito por Alberto Santamaría, habla sobre Mondadori en términos financieros. Bértolo ya escribió en 2007 un artículo en Quimera titulado Pasar el testigo. Sobre el papel de la industria cultural, por el que suponemos que tampoco cobró nada. El capital social de la empresa editora de Quimera (Ediciones de Intervención Cultural SL) es, dice el Registro Mercantil, de 355.362 euros.

Más datos como estos, al darle al play.

Jaime comenzó lanzando más preguntas, desgranando la premisa en dos: ¿a quién quiero que sirva mi discurso?, y ¿mi discurso le está sirviendo a alguien a quien yo no quisiera que le sirva? Y de ambas extrae una pregunta aún más general y escondida, pero la principal: ¿sirve mi discurso realmente? Además, Jaime consideró importante para si y ahora mismo, recuperar el sentido del deber y de la responsabilidad social.

Marta, al pensar con detalle sobre la pregunta, se fija primero en la doble acepción de servir y después en la palabra discurso. Discurso es, dice, el resultado de la capacidad de sus textos para ser permeable a lo que la rodea, por ejemplo, el neolibreralismo, el paro, la literatura anterior y coetánea, y todos los mimbres ideológicos con los que se construye y contra los que se rebela.

Constantino para abordar el tema, comienza distinguiendo entre sus trabajos en el mundo en el editorial y sus trabajos en el mundo de la crítica literaria. Se centra más en el primero de ellos y se pregunta ¿quién es mi amo? “Evidentemente el capital, un capital concreto y parece que bastante fuerte, seguramente será bastante más. Yo no hago distinción de rangos de capital por cual sea el volumen, el capital es el capital y está obligado a reproducirse y explotarte, si uno se cree que porque el que lo explota es un capitalista más pequeño y por ello más bondadoso, se equivoca y generalmente será al revés, el más pequeño estará más necesitado de incrementar su capital”.

No revelo más. Dadle al play. Eso sí, aquí va una advertencia. La calidad del audio es aceptable durante la primera hora, no así la segunda. Un zumbido tapa las voces cada vez que se abre uno de los micros. Tras haberlo pensado, creemos que es mejor aportar la versión difícil de escuchar en lugar de una podada, por tanto os dejamos a vosotras la tarea de adelantar la reproducción cuando vuestro interés por lo que se dice no supere la insoportable molestia de la calidad auditiva. Lo sentimos mucho.

Con este tercer #estallido y un grito de guerra finalizan las jornadas Cuando la ficción estalla en el espacio social: ¡Non serviam!

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